20/12/08

Anecdotario III


Continuando con el anecdotario de los post anteriores, sobre anécdota recogidas en el libro “El Perro de Agua Español, una raza autóctona a conservar”, ponemos las últimas anécdotas que consideramos interesantes del mismo:

Recuperar una moneda en la alberca

.. Entre las funcionalidad hemos referido como una de las aptitudes diferenciadoras respecto a otras razas es el buceo, de manera que existen multitud de anécdotas que han llegado a nuestros días donde podemos apreciar como el Perro de Agua Español desarrolla este trabajo recuperando del fondo del agua números objetos. Así tenemos, como cierto día en la década de los cincuenta, pastores, porqueros y cabreros de los pueblos del Sur de Córdoba, pertenecientes a las Sierras Subbéticas, desde Priego de Córdoba a Doña Mencía pasando por Luque y Zuheros, porfiaban los unos y los otros, en la Feria de ganado de Baena famosa por aquella época, si alguno de sus “rizados”, como así llamaban a estos perros, podían recuperar del fondo de una alberca cualquier objeto. Entonces apareció un porquero de Doña Mencía junto con su perra negra, de nombre “Irene” solucionándose rápidamente el contencioso. Este buen hombre arrojó una perra gorda (moneda de la época con un valor de diez céntimos) a una alberca y tras la orden oportuna la perrita “Irene” se arrojó decididamente al agua para recuperarla. Conseguida la proeza, desde aquel momento, el resto de asistente sólo pudo rendir admiración a esta perra turca llamada “Irene

Como un marinero más.

El perro del barco pertenecía a la tripulación, si bien estaba a cargo de uno de los pescadores o del niño del barco. En tierra siempre anduvo por los muelles, o bien en las bodegas del muelle custodiando las redes, o incluso en las tabernas del puerto acompañando a los marineros.

Una vez en la mar, parece ser que estos perros eran capaces de detectar los bancos de pesca,inquietándose al percibirlos y avisando así a los pescadores. Además intervenían activamente en el desmallado, faena que consistía en sacar los peces del palangre o de la red, normalmente realizado en la dársena por la mujeres, encargadas de este trabajo en tierra o acercándose en botes al barco. Es aquí donde el perro tenía una de sus labores más importantes: recoger los peces que se caían durante el desmallado de la pesca. Y en ocasiones también ayudaban al niño del barco, encargado de despertar a los pescadores, quienes rascaba con las uñas las puertas.

Estos trabajos en las actividades pesqueras llegaron a ser tan importantes que en la partija (reparto de la pesca del día) el perro recibía también una soldada (parte proporcional que correspondía a cada marinero).




De cómo colaboran hasta en algunas faenas de la casa.

En Carcabuey, en los fríos inviernos, un perro ayuda a su dueño llevando palos desde la leñera, situada en el patio, hasta el interior de la casa para alimentar la hoguera. Cuando la puerta de acceso está entreabierta y no cabe el palo en sentido transversal, lo suelta en el suelo y cuidadosamente lo arrastra de un extremo. Toda esta faena es realizada mientras que el dueño permanece tranquilamente sentado en su silla de enea disfrutando de la lumbre.



Foto 1.- Cuadro titulado “La fuente de Eibar” de Zuloaga (1888) en Museo de Zuloaga de Zumaya. Se puede aprecia un Perro de Agua Español con corte de pelo a “lo león”.

Foto 2.- Ejemplares de Torrelavega, Cantabria. Foto Mº Cruz Rodríguez Callejo.

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