28/6/09

Cuidado del Pelaje (III)


Con algo de retraso, realizó la tercera entrega sobre el apartado “El Cuidado del Pelaje”, iniciado en los anteriores post.

“.. Capítulo aparte merece el baño. Hoy en día, la mayoría de ejemplares de esta raza viven en casa con nosotros, por lo que es imprescindible preocuparnos a menudo por su higiene. Bañaremos al perro lo menos posible, y entre los baños los mantendremos limpio con duchas de agua templada sin jabón. En las zonas más difíciles, como son las patas, las barbas, el pene en los machos y la zona del ano podremos emplear un poco de jabón.

Es conveniente mantener muy corto el pelo de la zona inguinal y del ano. En los machos hay que cortar el pelo del pene y de alrededor, aproximadamente a unos cuatro o cinco centímetros por delante, pues los restos de orina producen mal olor.

Si queremos bañar al perro más a menudo, emplearemos un champú específico de uso frecuente que no altere la capa protectora de la piel y del pelo. Deberemos evitar el uso de cremas suavizantes y de champús que contengan componentes que puedan alterar la textura del pelaje y que pueda provocar que se apelotone y se anude. Las tradicionales pastillas de jabón de lavar la ropa dan muy buenos resultados, aunque después hay que aclarar al animal cuidadosamente. La mejor manera de secarlo es dejarlo al aire libre, pero si las condiciones meteorológicas no lo permiten, deberemos quitarle la humedad del pelo con un secador de mano, procurando que no se le alborote demasiado, sobre todo cuando todavía no está muy largo.

El rizo se fija mejor cuando el perro se baña en el mar y se seca al aire libre.

Es muy habitual recortar el pelo de la zona de las mamas en las perras que están a punto de parir, porque se facilita la acción de mamar de los cachorros y se mantiene la zona más limpia. Es recomendable vigilar y recortar el pelo de la zona del ano en los cachorritos, pues a menudo hay restos de heces que, junto con el pelo de esta zona, forman un tapón que resultar peligroso para la salud del animal, ya que le impide defecar normalmente.

Siguiendo estos sencillos consejos conseguiremos que nuestro perro de agua despierte pasiones, principalmente la nuestra..."

6/6/09

Cuidado del Pelaje (II)



Continuamos con el apartado sobre “El Cuidado del Pelaje”, iniciado en el anterior post.

“.. A la hora de decidirnos por cortar o no el pelo de nuestro perro, deberemos tener en cuenta toda una serie de cosas. En primer lugar, tendremos que considerar si tenemos tiempo suficiente y ganas para proporcionales unos cuidados mínimos con el fin de mantener su pelo en buen estado. Y después, tendremos que pensar en el tipo de vida que lleva nuestro perro; así pues, si vive con nosotros en casa y sólo hace ejercicio en zonas limpias, nos será más fácil mantener su pelo en buen estado que si, en cambio, va mucho a la montaña o vive en el campo. En este último caso, lo más conveniente es no dejarle el pelo demasiado largo, ya que incluso comprometería la libertad de movimiento del animal.

Si queremos que nuestro perro de agua tenga un manto largo y bonito, sólo deberemos tener paciencia y vigilar a diario que no se le enrede el pelo. Cuando veamos que se le empieza a formar algún pequeño nudo, deberemos deshacérselo, separando los mechones que lo forman desde la punta hasta la raíz.

Si decidimos cortarle el pelo, ya sea por necesidad o por comodidad, tenemos que saber que el corte permitido por estándar es, como ya hemos indicado, el uniforme. Tradicionalmente, se han realizado otros cortes, como el de “león” y el de “trabajo”. El corte de león era muy típico de los puertos del Cantábrico. Se cortaban los pelos de la cara, los cuartos traseros y el tercio inferior de los patas delanteros muy cortos, y se dejaban más largos en el resto del cuerpo. Este corte facilitaba la acción de nadar del perro y protegía sus zonas vitales (pecho, riñones) del frío de las aguas, que era donde desempeñaba su labor. El corte de trabajo es, aún hoy, habitual entre los pastores andaluces. Se cortan muy cortos los pelos de la cara y del tercio inferior de las cuatro patas. De esta forma, el perro tiene limpias las zonas en las que, con más frecuencia, se deposita la suciedad.

Como hemos dicho, el más habitual es el corte uniforme, que, como su nombre indica, ha de ser igual de largo en todo el cuerpo. Una vez que hayamos decidido cortarle el pelo, tenemos dos posibilidades: llevarlo a una peluquería canina o hacerlo nosotros mismos. Normalmente, en la peluquería se lo cortarán a máquina; nosotros podemos hacerlo con la máquina o con unas tijeras. El resultado es el mismo, con la única diferencia de que si lo realizamos nosotros, deberemos procurar que nos quede bien uniforme y sin los trasquilones. Si abrimos con la mano el pelo del animal hasta poder ver su piel, observaremos que cada cordón está formado por dos partes bien distintas; una zona de cordón duro que no podremos deshacer con la mano y otra zona mucha más corta, junto a la raíz, compuesta por los pelos que forman el rizo que todavía no está acordonado; es por esta zona por la que tenemos que cortar, intentando que el pelo quede lo más largo posible. La medida nos vendrá dada por el tipo de rizo que tenga el pelaje (unos acordonan más cerca de la raíz que otros) y por el estado del propio pelo, ya que los nudos nos obligarán a cortarlo más corto. Habrá que estar muy pendientes del pelo entre los dos y los cuatro meses posteriores al corte, porque una vez formado el cordón, resulta mucha más difícil que anude. Las zonas más conflictivas son el cuello, debajo de las orejas, las patas, las barbas, los muslos y aquellas que están expuestas a un mayor roce.