15/6/08

Orígenes y evolución


Continuando con los artículos extraídos de “El Mundo del Perro” de Febrero 2001, recoger uno sobre sus orígenes y evolución, que deja claro que pese al auge actual de la raza, “... sin embargo su riqueza natural viene de antaño...”, y que “... daremos una vuelta por su pasado, en esta ocasión más centrado en el norte por disponer de mayor cantidad de datos y estudios, pero de su grandeza en otras épocas también disfrutaron en el sur.

Orígenes y evolución

El conocimiento del pasado nos permite comprender mejor el presente. Para entender lo que es el Perro de Agua Español debemos profundizar en el conocimiento de sus raíces y el camino que ha seguido hasta llegar a lo que es actualmente.

Existe documentación que nos permite concluir con bastante certeza que las razas de Perros de Agua actuales tienen su cuna en Oriente.

En los documentos gráficos y referencias (algunas muy antiguas) de que disponemos, encontramos un tipo ancestral de perros del cual provienen, posiblemente, no sólo nuestro Perro de Agua Español, sino el resto de las razas europeas de perros de agua.

Lo más importante es que en estos textos, grabados y fotografías observamos ya los rasgos esenciales de la raza: su aspecto rústico y su funcionalidad.

La teoría más aceptada es que el Perro de Agua Español y el resto de las razas europeas de perros de agua tienen un origen común muy antiguo que se sitúa en la época de las invasiones árabes de la península ibérica, las cuales comenzaron en el año 711. Según esto, unos primitivos perros de pastor procedente de Oriente se extendieron con el Islam.

Hay quienes sitúan en época más tardía la llegada a la Península de los antecesores de los Perros de Agua actuales, concretamente a finales del siglo XVIII y principios del XIX, con los barcos Turcos, época en la que se estableció un importante comercio de ganado merino con Australia.

Otra teoría defiende que la raza que nos ocupa es autóctona de las marismas del sur español.

Posiblemente todas las teorías tienen su parte de razón. Un tipo primitivo de perros llegaría a la Península con las primeras invasiones árabes, estos ejemplares, junto con una población preexistente y con sucesivas aportaciones de individuos a los largo del tiempo conformarían un tipo de perros con unas características bastante definidas, que ya aparece contemplado con identidad propia en el capítulo IV del libro “Varia Conmensuracia” de Juan de Arphe (1587), donde ya son conocidos como Perros de Agua.

Estos animales se caracterizaban por su gran adaptabilidad, desarrollando no sólo la primitiva función de pastor de los perros procedentes de Oriente sino también destacaban sus facultades como perro cazador, especialmente dotado para el cobro en el agua. Robustos, ágiles y frugales tenían un alto rendimiento en el trabajo. Presentaban un subpelo lanoso y un pelo rizado en mayor o menor grado, que les aislaba tanto del excesivo calor como del frío y la humedad.


Estas características y su elevado grado de inteligencia hicieron que estos perros no sólo se adaptaran a vivir en el sur de la península ibérica sino que se extendieran tanto hacia el norte de la Península como hacia el resto de Europa.

En la Península dieron lugar a las razas ibéricas actuales de Perros de Agua: el Perro de Agua Español y el Cao de Agua Portugués.

En su expansión hacia el Norte darían lugar a otras razas del mismo tronco, como el Barbet, antecesor a su vez del Caniche, Wetterhound o perro de agua de los Países Bajos y diferentes tipos de Spaniels. El Perro de Agua Español es el que conserva, hasta hoy, mayor rusticidad y funcionalidad.

Continuaremos en próximos post.